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A mis abuelas...

 

Hoy trataré de compartir contigo (lector)  los recuerdos y añoranzas que como adulto pienso en un sinnúmero de ocasiones cuando recuerdo los grandes momentos que viví junto a mis abuelas*. En esta época festiva de navidad suelo a pensar mucho en esos primeros momentos de vida, donde crecemos inspirados en ser alguien, para luego morir habiendo querido ser simplemente uno mismo.

Como cualquier otro niño de cuna humilde y feliz tuve el privilegio de criarme con mis dos abuelas: Abuela Melin y Mamurora, paterna y materna, respectivamente. (Aprovecho y aclaro que por unos años fui criado también por Doña Rosa y Pacsi -vecinas de mi tía- a quienes quiero y adoro por aportar en grande en mi formación como hombre). Con ambas he reído y llorado a lo largo de mi vida.

Sabes que siempre hay un cariño especial y particular por las abuelas. Naturalmente, siempre esta la abuela consentida y que malcría, y la otra abuela que igual es consentida pero no malcría, y yo, tuve la oportunidad de tener ambas. Estas grandes mujeres fueron las que moldearon el camino de mi vida a lo que en la actualidad bien o mal soy como hombre.

Les hablo brevemente como fueron cada una de ellas. Comenzando con Abuela Melin (que en paz descanse) a la que muy cariñosamente le decíamos así, ya que mi abuelo Gabriel le llamaba de esa manera, fue una mujer muy luchadora la cual trabajó día a día en la formación de un hogar de seis hijos de los cuales hoy cada uno de ellos es un orgullo familiar. Igual fue dedicada con cada uno de sus nietos, en donde me encontraba yo, a los que siempre nos enseñó que seriamos personas de bien y luchadores incansables en nuestro rol de vida. Nunca olvidando lo importante de ser una persona disciplinada.

A mi querida Mamurora, (le decimos así de cariño porque una de mis primas mayores en su afán e ingenuidad como bebé de decir Abuela Aurora solo logró la creación de una palabra que dio mucho significado a nuestras vidas), a la que adoro y que ha su edad de 85 años me lleva dando sustos con varios "achaques"**, siempre se caracterizó por ser una mujer con un corazón lleno de tanto amor que seguramente acabaría con la maldad y el egoísmo en todo el mundo (Tierra). Ella claramente me dejo saber que la vida es para disfrutarla y vivirla con amor y libertad sin dejar de ser genuino, y a darle siempre una sonrisa a la vida no importa cuan bueno o malo sea el momento en que vives.

¿Por qué te cuento esto? ¿Por qué me inspiro a escribir estas líneas?, pues sencillo, para que tú que me estas leyendo en estos momentos puedas preguntarte, ¿si has valorado cada momento que has vivido junto a tus abuelas?, y,  ¿si has encontrado el propósito que tu vieron en tu vida?

A mis abuelas, les dedico este escrito en su honor por haber trabajado con mucha tenacidad, perseverancia y sobre todo con mucho amor para hacerme un hombre de bien y provecho con virtudes y defectos. Espero no haberles defraudado...

A ustedes les debo todo...

Con amor su nieto querido,

Gaby

*abuelas: progenitoras de la madre o el padre de cada uno de nosotros.

**achaques: es una palabra que se utiliza en Puerto Rico para referirse a problemas de salud y/o dolores.

22, dic | sin comentarios Posteado por: Gabriel compártelo Tags: gabriel lopez arrieta, autor, escritor, abuela, abuelas, carino, virtudes, defectos, orgullo, feliz, criado, materna, paterna, consentida, malcria, bien, mal, disciplina, nietos, luchadora, luchadores, corazon, amor, libertad, tenacidad, perseverancia

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